Esto nació de cansarme de entrar sitio por sitio.

Yo gestionaba sitios. Cada semana era la misma rutina: abrir un panel, mirar qué tenía actualizaciones, decidir si era seguro aplicarlas, salir. Abrir el siguiente. Repetir. Y después revisar, uno por uno, si algún plugin arrastraba una vulnerabilidad conocida.

El problema no era el trabajo en sí, era enterarse tarde. De que un sitio llevaba horas caído. De que una versión vieja tenía un fallo publicado hacía meses. Y alguna vez, de que un sitio ya estaba comprometido cuando el daño ya estaba hecho.

Las herramientas que existían resolvían una parte y casi siempre solo para WordPress. Pero los colegios y universidades con los que trabajaba tenían Moodle. Y páginas institucionales en Drupal o Joomla. Ese conjunto no lo cubría nadie.

Para quién lo hicimos

Para quien no cuida un sitio, sino una cartera de sitios: agencias que mantienen los de sus clientes, y colegios y universidades que sostienen su portal, su Moodle y varios micrositios con un equipo pequeño.

Qué hacemos distinto

  • Cuatro plataformas, no una
    WordPress, Moodle, Drupal y Joomla en el mismo panel. Si administras un Moodle junto a varios WordPress, no necesitas dos herramientas.
  • Detectamos el sitio ya comprometido
    No solo avisamos de que una versión es vulnerable. Comparamos los archivos del núcleo contra los oficiales, buscamos PHP ejecutable donde no debería haberlo y revisamos si Google marcó tu dominio.
  • Actualizar sin miedo
    Antes de tocar nada hacemos copia, ponemos el sitio en mantenimiento, actualizamos, verificamos que siga en pie y, si algo se rompe, revertimos solos.
  • También el servidor, no solo el sitio
    Un agente liviano reporta CPU, memoria, disco y procesos. Un sitio lento muchas veces es un servidor ahogado.
  • Precios en pesos, pago local
    Cobramos en pesos colombianos con MercadoPago. Sin tarjetas internacionales ni conversiones sorpresa.

Lo que no prometemos

Que tu sitio no vaya a ser hackeado nunca. Eso no lo puede prometer nadie con honestidad. Lo que hacemos es reducir la superficie —manteniendo todo al día y cerrando exposiciones— y acortar el tiempo en que te enteras cuando algo pasa. La diferencia entre descubrirlo hoy o dentro de tres semanas suele ser la diferencia entre un susto y un problema serio.